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lunes, 4 de febrero de 2013

MINISTRO

Los autores clásicos romanos usaban el término minister, ministri para denotar 'sirviente, trabajador doméstico, esclavo', mientras que ministerium era para ellos el 'oficio de siervo'. Justiniano escribió carens omni servorum ministerio para significar 'no teniendo un solo esclavo para servir'. El vocablo latino llegó al español bajo las formas menester y mester. En el Poema de Mio Cid ya aparecía la locución es menester (que), para significar 'es necesario que'. Uno de los oficios que minister denotaba en la Edad Media era el eclesiástico; Corominas observaba que se confundía con mysterium, lo que puede haber reforzado el rasgo semántico de servicio religioso. Los poemas de Gonzalo de Berceo, dados a conocer entre 1230 y 1250, se han incluido en el género «mester de clerecía» 'oficio de clérigos'. De esta forma, se fueron formando dos significados diferentes. En el siglo XIII, ministro se refería principalmente a los sacerdotes y a los funcionarios del Estado, dando lugar también al vocablo administración. Por otro lado, los menesterosos eran los que nada poseían, lo que habían menester de todo. A todo esto, la palabra ministro se fue aplicando no solo a los religiosos sino a los funcionarios más importantes; ministros de Hacienda y de Justicia los había ya en España desde el siglo XVI. Modernamente, con el advenimiento de los regímenes parlamentarios, en la mayor parte de Europa el Poder Ejecutivo pasó a manos de gabinetes de ministros, responsables ante el Parlamento y encabezados por un Primer Ministro, que en España se dio en llamar Presidente del Gobierno. En las sociedades contemporáneas, se trata de funcionarios de la más alta jerarquía, de quienes se espera la formación más esmerada, una irreprochable transparencia y la más absoluta honestidad. Fuente: El castellano.org

jueves, 28 de mayo de 2009

EL DÍA DEL ESPAÑOL

¡Hola a todos españolistas y españoleros!

Como he comentado en alguna clase, el Instituto Cervantes (http://www.cervantes.es) ha creado un concurso para elegir la mejor palabra del español (entre las 90.000 que hay). Os invito a participar en esta dirección:
http://www.eldiae.es/
Asimismo, participad en el Ficcionario de Cortázar creando una que todavía no exista en nuestro idioma. lastimosamente, las mías no han sido publicadas (por el momento).

En el caso de participar, estaría bien compartirla con todos incluyéndola en el comentario.
Gracias.

¿A que la lengua es más que divertida?

jueves, 7 de mayo de 2009

LA PALABRA DEL DÍA


Gripe

Inter se mortales mutua vivunt, et quasi cursores vitalem lámpada tradunt

«Los mortales se transmiten la vida, y como corredores en el estadio, se pasan de mano en mano la lámpara vital».


Palabra tomada del francés grippe, equivalente a influenza, es la denominación en español de una enfermedad causada por un virus, que afecta al hombre, así como a algunos mamíferos y aves, y se caracteriza por fiebre, dolor de garganta, debilidad, dolores musculares, articulares y de cabeza.

Ocasionalmente, puede complicarse con neumonía.

Hay varias hipótesis sobre el origen de la palabra, que se empleaba en francés a comienzos del siglo XIV con el sentido de 'gancho' o también 'garra'. En la primera mitad del siglo XVII, grippe se usaba con el sentido de "capricho, deseo repentino", como lo testimonia la obra de Corneille. Un siglo más tarde ya se usaba con la denotación de 'catarro epidémico', en una extensión del significado de 'capricho', probablemente con base en la idea de que se trata de una dolencia que se contrae de manera brusca, como si fuera una veleidad caprichosa del destino.

domingo, 26 de abril de 2009

PROLIJO



Los romanos empleaban el adjetivo laxus para calificar algo que fuera grande, extenso, amplio, flojo o suelto. Laxus provenía de liquor, liquoris (con cambio de la i por una a, llamado apofonía, muy frecuente en latín) que significaba 'líquido', un estado de la materia indudablemente más relajado que el sólido.


De allí se formó el verbo relaxare, con el sentido de 'relajar', 'aflojar', 'soltar'. Relaxare arcum era desarmar la cuerda de un arco, liberándola de su tensión (Séneca); relaxare alvus era para Cicerón 'decargar el vientre' (de donde proviene nuestro laxante) y relaxare tristem vultum era 'aflojar el semblante tenso, para darle una expresión tranquila o relajada'.

Además de líquido, liquor vino a derivar en nuestra lengua en licor, entre muchas otras palabras. En economía y finanzas, liquidez es la propiedad de un bien de ser fácilmente convertible en dinero y, por extensión, se aplica también los activos en efectivo, tales como papel moneda, depósitos bancarios y los títulos bien calificados.

A partir de laxus los latinos formaron también prolixus (alargado, extenso, grande). Suetonio describe a un personaje diciendo que prolixo corpore erat (era corpulento).

La palabra prolixus fue retomada por los autores españoles a partir del siglo XV bajo la forma prolijo, con la denotación de 'largo, profuso, extenso', empleada principalmente para referirse a quien da largas e interminables explicaciones cargadas de detalles inútiles, o sea, equivalente a 'demasiado largo, demasiado amplio, excesivamente esmerado o minucioso'. Finalmente, en el Río de la Plata, prolijo adquirió un nuevo significado: 'aquel que hace las cosas con esmero, orden y pulcritud'. Del individuo que no procede de esa forma, se dice que es desprolijo, un vocablo del que no hemos encontrado ninguna referencia fuera del Río de la Plata, donde es voz corriente.

miércoles, 4 de marzo de 2009

LA PALABRA DEL DÍA


initium sapientiae, cognitio sui ipsius
«El comienzo de la sabiduría es el conocimiento de uno mismo»

Dedicado (con amor) a todas mis alumnas, a las que saludo cada día en el baño del 2º piso, mientras se miran al espejo y se perfilan la raya del ojo.

Emperifollarse

Este verbo, de uso predominantemente coloquial, se emplea con el sentido de 'adornarse alguien con profusión y esmero' y es equivalente a emperejilarse. Bueno, en realidad es algo más que equivalente, puesto que ambos verbos provienen de los nombres de dos vegetales entre los que hay cierto parentesco: el perifollo y el perejil. El perifollo es, como el perejil, empleado como condimento, pero también como adorno de ciertos guisados, razón por la cual, en el primer diccionario de la Academia aparece descrito, además de vegetal, como 'nombre vulgar de las cintas y otros adornos vistosos que se ponen las mugeres' (La g corresponde a la grafía del español del siglo XVIII). Antiguamente, el perifollo se llamaba cerifollo y se cree que la p inicial se haya incorporado por influencia de perejil.
Este vocablo proviene del latín caerefolium que a su vez se derivó del griego khairephyllon formada por khairó (me complazco, disfruto) y phyllon (hoja), esta última también presente en 'clorofila'.

jueves, 12 de febrero de 2009

LA PALABRA DEL DÍA


Apóstrofe, apóstrofo

Ambas palabras tienen significados muy diferentes, aunque su etimología es bastante cercana, y con frecuencia se las confunde. El apóstrofe es una figura retórica que consiste en 'dirigir la palabra con vehemencia en segunda persona a una o varias, a seres abstractos o a cosas inanimadas, o en dirigírsela a sí mismo en iguales términos'. Apóstrofe proviene del latín apostrophus, y éste del griego apostrophé (acción de apartarse). Esto porque el que recurre a la figura del apóstrofe interrumpe de pronto el hilo de su discurso, se aparta de él, para dirigirse con vehemencia hacia otra persona, apostrofarla.

El apóstrofo, en cambio, es un signo ortográfico con la forma de una especie de acento, que se emplea para indicar la omisión de una letra, y proviene del latín apostrophus.

Para no confundirnos, basta apenas recordar que cuando 'apostrofamos' a alguien le estamos dirigiendo un apóstrofe, y no un signo ortográfico.

lunes, 29 de diciembre de 2008

LA PALABRA DEL DÍA




Navidad


Cuando compramos los regalos de Navidad, decoramos el árbol o nos reunimos con la familia alrededor de la cena navideña, raramente nos detenemos a pensar cómo se fueron formando esas tradiciones milenarias, algunas de ellas mucho más antiguas que el propio cristianismo.

La conmemoración del nacimiento de Jesús, la fiesta más universal de Occidente, se celebró por primera vez el 25 de diciembre de 336 en Roma, pero hasta el siglo V, la Iglesia de Oriente siguió conmemorando el nacimiento y el bautismo del niño Dios de los cristianos el 6 de enero. El nombre de la fiesta Navidad, proviene del latín nativitas, nativitatis ‘nacimiento’, ‘generación’.

En siglos posteriores, las diócesis orientales fueron adoptando el 25 de diciembre y fueron dejando el 6 de enero para recordar el bautismo de Cristo, con excepción de la Iglesia armenia, que hasta hoy conmemora la Navidad en esa fecha de enero.

No se conoce con certeza la razón por la cual se eligió el 25 de diciembre para celebrar la fiesta navideña, pero los estudiosos consideran probable que los cristianos de aquella época se hubieran propuesto reemplazar con la Navidad la fiesta pagana conocida como natalis solis invicti (festival del nacimiento del sol invicto), que correspondía al solsticio de invierno en el hemisferio norte, a partir del cual empieza a aumentar la duración de los días y el sol sube cada día más alto por encima del horizonte.

Una vez que la Iglesia oriental instituyó el 25 de diciembre para la Navidad, el bautismo de Jesús empezó a festejarse en Oriente el 6 de enero, pero en Roma esa fecha fue escogida para celebrar la llegada a Belén de los Reyes Magos, con sus regalos de oro, incienso y mirra.

A lo largo de los siglos, las costumbres tradicionales vinculadas a la Navidad se desarrollaron a partir de múltiples fuentes. En esas tradiciones, tuvo considerable influencia el hecho de que la celebración coincidiera con las fechas de antiquísimos ritos paganos de origen agrícola que tenían lugar al comienzo del invierno.

Así, la Navidad acogió elementos de la tradición latina de la Saturnalia, una fiesta de regocijo e intercambio de regalos, que los romanos celebraban el 17 de diciembre en homenaje a Saturno.

Y no hay que olvidar que el 25 de diciembre era también la fiesta del dios persa de la luz, Mitra, respetado por Diocleciano, y que había inspirado a griegos y romanos a adorar a Febo y a Apolo.

En el Año Nuevo, los romanos decoraban sus casas con luces y hojas de vegetales, y daban regalos a los niños y a los pobres en un clima que hoy llamaríamos ‘navideño’ y, a pesar de que el año romano comenzaba en marzo, estas costumbres también fueron incorporadas a la festividad cristiana.

Por otra parte, con la llegada de los invasores teutónicos a la Galia, a Inglaterra y a Europa Central, ritos germánicos se mezclaron con las costumbres celtas y fueron adoptados en parte por los cristianos, con lo que la Navidad se tornó desde muy temprano una fiesta de comida y bebida abundante, con fuegos, luces y árboles decorados.

La Navidad que celebramos hoy es, pues, el producto de un milenario crisol en el que antiguas tradiciones griegas y romanas se conjugaron con rituales célticos, germánicos y con liturgias ignotas de misteriosas religiones orientales.

viernes, 5 de diciembre de 2008

LA PALABRA DEL DÍA



prestigio

Fortuna favet fatuis
La fortuna favorece a los tontos (El hombre sabio no debe confiar en la fortuna sino en sus propias capacidades).

El prestigio de ciertos políticos parece estar más de acuerdo con el sentido etimológico de esta palabra que con el significado que le damos hoy.
En efecto, prestigio proviene del latín praestigium, que se refería a la ilusión causada a los espectadores por los trucos de un mago. Este sentido todavía está presente en dos acepciones que el Diccionario de la Academia registra como poco usadas: «fascinación que se atribuye a la magia o que es causada por medio de un sortilegio» y «engaño, ilusión o apariencia con que los prestidigitadores emboban y embaucan al pueblo».
Este sentido es el que está presente en este trecho del escritor Pedro Montengón, fechado en 1784:

La imagen severa de la virtud de Leocadia y de sus gracias no hallaba ya rival, después que sacudió con los consejos de Hardyl el amoroso prestigio con que lo deslumbró la fácil correspondencia y el ardiente afecto de la graciosa hija de Howen.


La palabra latina estaba formada por el prefijo prae- ‘delante’ y el verbo stringere ‘apretar con fuerza’, con la idea de apretar los ojos, como se hace con una venda, para dejar ciega a una persona. El término se usó con este sentido hasta el siglo XVIII, cuando en francés se le empezó a dar a prestige el significado de ‘renombre, ascendiente, influencia’, y la afrancesada corte española de aquella época trasladó este significado a nuestra lengua.

lunes, 1 de diciembre de 2008

LA PALABRA DEL DÍA


Forma bonum fragile est
(La belleza es un bien frágil). Ovidio


afrodisíaco

Este sustantivo se aplica a las sustancias que tienen la propiedad de estimular el apetito sexual.
Los griegos ya conocían el efecto de algunas hierbas como estimulantes sexuales y hacían con ellas infusiones, que llamaron aphrodisiakós. El vocablo surgió del nombre de la divinidad Afrodita, hija de Zeus y Dione, diosa del amor erótico y amante de Adonis.
Según otra tradición, Afrodita era hija de Urano, cuyos órganos sexuales, extirpados por Cronos, cayeron al mar y engendraron a la diosa, que por eso se llamó nacida de las olas.
En Roma, Afrodita fue identificada con la antigua divinidad latina Venus, de la cual pretendía descender la familia o gens Iulia, a la que perteneció Julio César.
A pesar de que la palabra griega tiene más de dos mil quinientos años, el primer registro de afrodisíaco que se conoce en castellano data de 1867.

lunes, 24 de noviembre de 2008

LA PALABRA DEL DÍA




hilaridad

Con frecuencia oímos que tal o cual palabra «no se debe usar» o «no está admitida» porque es un ‘anglicismo’ o un ‘galicismo’, cuando lo cierto es que los diccionarios españoles están repletos de palabras provenientes del francés y de inglés, entre muchas otras lenguas. Es muy frecuente que acaben consagradas por el uso, recogidas a regañadientes en los diccionarios y finalmente se olvide su origen ‘impuro’.
Uno de esos vocablos es hilaridad: desaprobado hacia 1867 como “galicismo” por el filólogo venezolano Rafael María Baralt, primer americano incorporado a la Academia Española, quien recomendaba emplear ‘regocijo’ o ‘risa’ en lugar de hilaridad.
En la realidad, la palabra proviene del latín hilaritas, hilaritatis (alegría, buen humor), pero no permaneció en el romance castellano, sino que llegó a nuestra lengua en la primera mitad siglo XIX, derivada de los vocablos franceses hilare e hilarant (risible, hilarante). Esta historia acabó en 1884, cuando la palabra fue incorporada al Diccionario de la Academia y su origen ‘espurio’ quedó relegado al olvido, como suele ocurrir.

viernes, 31 de octubre de 2008

A cultivarse...

LA PALABRA DEL DÍA

coprolalia

Se llama así al uso de palabras obscenas en el habla, proveniente del griego kopros ‘excremento’ y, por extensión, ‘obscenidad’, que a su vez se derivaba del indoeuropeo kokw-ro ‘excremento’. La segunda parte de la palabra es el sufijo -lalia ‘trastorno del habla’, del griego laliá ‘conversación’.

jueves, 16 de octubre de 2008

LA PALABRA DEL DÍA (Amplía tu léxico)

Guitarra

Proviene del árabe kitara, que se originó, a su vez, en el griego kithara, el nombre de la cítara. Directamente del árabe, fueron asimismo tomados el portugués y el catalán guitarra, y de este último se deriva el provenzal guitara así como el italiano chitarra, ya usado en el siglo XV, aunque también se encuentran por esa época quintara y chitera en diferentes dialectos italianos.
En todo caso, la guitarra se tocaba desde muy antiguo, principalmente en España, según se encuentra documentado desde el siglo XIII en textos e íconos. Por esa época, se conocían dos tipos de guitarras: la latina y la morisca o sarracena. La primera, de caja chata, es la precursora de la guitarra moderna, mientras la segunda, de caja redondeada y más parecida al laúd, fue introducida en España por los invasores árabes.
En la Edad Media, en España se llamaba vihuela ‘de viola’ a todos los instrumentos de cuerdas ajustables con clavijas, ya fueran tocados por arco ‘vihuela de arco’ o con los dedos ‘vihuela de mano’.
La guitarra moderna adquirió una nueva dimensión con la obra del músico español Francisco Tárrega (1854-1909), quien innovó en la posición de las manos y en el modo de pulsar las cuerdas, además de adaptar al instrumento obras de Bach, Mozart, Beethoven, Chopin, Schumann y Albéniz.